Hayao es un navegante, un arqueólogo interplanetario, un antropólogo. La labor de este tipo de profesionales -que aúnan una ingente cantidad de conocimientos interdisciplinares, al tiempo que un valor asombroso y un espíritu de sacrificio que roza lo incomprensible- nunca será suficientemente valorada por nuestros coetáneos. Sólo la posteridad será capaz de juzgar y estimar suficientemente la utilidad de los datos que estos navegantes han aportado al conocimiento del cosmos y de la propia humanidad dispersa por miles de planetas cuya existencia, incluso, hoy ignoramos. Si algún día la humanidad se reconstruye, si algún día la humanidad restablece el comercio y las comunicaciones de la galaxia, será en gran medida gracias a la información que estos centenares de navegantes anónimos han aportado.
Pero, más allá de su uso pragmático, lo que nos gustaría resaltar de éste y otros estudios similares, es lo que aportan al propio conocimiento de la idiosincrasia del ser humano: en qué somos capaces de convertirnos, cuáles son los límites, si los hay, de nuestra psique; Hasta qué extremos alcanza nuestra capacidad de adaptación, de reconstruirnos, de reinventarnos. Cuando la necesidad aprieta, qué nuevos recursos dormidos somos capaces de desarrollar.
Nunca sabremos quiénes somos, si no descubrimos qué hemos sido y en qué nos podemos llegar a convertir. En una galaxia en la que ya nadie viaja, en que cada mundo ha quedado encerrado en sí mismo -la vista fija en el suelo y el cielo y sus estrellas sumidos en el olvido y el rencor- sólo los navegantes se atreven a lanzarse al vacío, sacrificando sus vidas, y, de este modo, explicar cómo las mil humanidades en sus mil planetas olvidados han evolucionado y sobrevivido.
Algún día, Hayao, viejo y exhausto, alcanzará de nuevo nuestro planeta y sentiremos que habremos fracasado si nadie le recibe con los honores que merece; si muere solo y olvidado en un mundo en el que hasta los tataranietos de sus tataranietos han muerto. Habremos fracasado en este intento de recuperación de la memoria si nadie reconoce la empresa heroica y el sacrificio que ha significado el viaje de toda una vida al planeta Oniris. Nosotros tampoco estaremos vivos el día de su regreso. Esperamos que los lectores de las próximas generaciones mantengan viva su memoria y que ese día se encuentre con un planeta agradecido que le tienda la mano.
Algunos de nosotros aún recordamos las injusticias que se han cometido con otros navegantes. Esa ha sido la motivación de crear este sitio: que no repitamos la injusticia con Hayao, que en esta nueva oportunidad sepamos ser suficientemente generosos. Por esta razón, no estamos publicando la documentación técnica de que disponíamos, los diversos informes científicos, rigurosos y detallados por los que Hayao se ha hecho famoso entre los antropólogos que le seguimos desde hace generaciones. En vez de eso, hemos decidido publicar aquí su correspondencia personal con Akari. Lo hacemos con la esperanza de que su correspondencia sea capaz de transmitir al gran público la epopeya de su aventura, en la que nos habla de sus descubrimientos, sí, pero también de sus sentimientos, dudas y opiniones. De este modo, seremos capaces de descubrir a la persona que se oculta detrás del erudito.
También queremos hacer aquí un llamamiento a todos aquellos que deseen comenzar a dar su apoyo a Hayao desde este mismo momento, animándoles a que envíen sus comentarios a través de este portal o directamente al propio Hayao a través de su dirección de correo: Hayao. Desgraciadamente, la última sucesora de Akari murió hace unos años y desde entonces Hayao navega en solitario sin recibir ningún mensaje amigo de su planeta. Recordemos que 'es una ley que jamás se abandona a un navegante'.
En este portal iremos colgando los mensajes que se intercambiaron Hayao y Akari a lo largo de los últimos quinientos años, a medida que vayamos disponiendo de ellos. Desgraciadamente, hasta el momento sólo hemos conseguido recuperar los mensajes que Hayao envió a Akari. Los mensajes de Akari los podemos, en ocasiones, deducir tras un estudio detenido de los de Hayao.